martes, 13 de octubre de 2009

FÚTBOL

Pudo ser
un gladiador en la arena
o una corrida de toros.
Pero es domingo
y Argentina.
Unos artistas y unos obreros
se reúnen a conversar
sobre un pelota.
Otros, refugiados en gradas,
abandonan el mundo
durante dos horas
para ejercitarse en la alegría.
De estos
-en grupos, codo a codo-
cada mitad aplaude
el mismo arte que la otra
bajo un color distinto.
Es domingo y un pibe
se inicia en el rito
que habrá de quitarle el sueño
hasta la muerte.
Es domingo
y estalla el cemento
la fiesta de los hombres.

Guillermo Rönnow

Guillermo Rönnow es profesor y apasionado del fútbol. A su libro, Prosas pobres, pertenece este poema.

EL CÓDIGO DE AMOR DE LAS FLORES

El lenguaje de las flores tiene su origen en la sociedad victoriana, cuando debían ocultarse los sentimientos y las efusiones amorosas, debido a estrictas normas sociales.
Cuando era necesario enviar un mensaje a una dama, se le regalaba una flor específica. Si ella la recibía con la mano derecha, su respuesta era "sí"; si la recibía con la izquierda, su contestación era negativa.
Otro tipo de respuesta era el lugar donde la joven llevaba prendida la flor. Si la lucía en el cabello, advertía al enamorado que fuera precavido; cuando la prendía junto al corazón, anunciaba que su amor podía hacerse público.
Éste es el código floral:
* Para denunciar un corazón ardiente, obsequie un tulipán rojo; uno amarillo indicará el fin de los sentimientos.
* Si desea compartir los sentimientos regale una margarita pequeña.
* Cuando desee expresar amor verdadero ofrezca un crisantemo rojo; cuando esté ofendido con los modales de la joven, ofrezca uno amarillo. Si se limpia los labios con un crisantemo después de haber bebido vino, y entrega la flor a su amada, expresará su amor eterno y su fidelidad.
* Para significar que ama y respeta a una joven, obsequie una azucena. Si un enamorado destroza una azucena en público, está amenazando a las mujeres de la familia de su novia.
* La rosa fue siempre símbolo del encanto femenino. Un antiguo hechizo alemán, aconsejaba a las mujeres:
Tome tres rosas; una roja, una blanca y una rosa.
Llévelas cerca de su corazón tres días.
Mójelas en vino, tres días más.
Luego, dé a probar el vino a su amado.
Cuando lo beba, será eternamente suyo.

Cien Hechizos de Amor, Anónimo 1916 ( adaptación)

martes, 6 de octubre de 2009

CAMINITO AL LAGO

En los claros días de verano, allá en el sur, en la patagonia, los días son muy largos.
Recuerdo con nostalgia a mi amiga Manu, que solía acompañarme en mis viajes a Esquel, Pcia de Chubut.
La comarca andina es maravillosa. Nosotras elegíamos el mes de enero para realizar el viaje, porque es el más cálido del año.
Nos despertábamos muy temprano y saboreábamos la jornada comenzando con un desayuno de humeante café cargado, con leche y unas sabrosas tortas fritas recién hechas que comprábamos en la panadería cercana a nuestro hospedaje.
Salíamos dispuestas a hacer el recorrido, serpenteando subidas y bajadas, por ese caminito que nos llevaba hasta el lago, sabiendo que tardaríamos un par de horas en llegar.
Sentíamos la adrenalina recorrer nuestros jovenes cuerpos, llenos de vigor y energía. Además, sabíamos, que ese caminito lo habíamos descubierto nosotras, y eso nos daba una felicidad infantil.
Porque el caminito nos guiaba hacia la meta escogida. Lo sentíamos nuestro amigo. Protegía nuestro andar, nuestras ansias de llegar. ¡Qué formidables aventuras en aquellos verdes años!
Ahora que ha pasado el tiempo, pienso en ese camino y me pregunto:¿siempre estará o se habrá perdido? O, quizá, todavía nos esté esperando.

martu

lunes, 5 de octubre de 2009

ENSAYO SOBRE LA SOLEDAD

Al que elige vivir solo rehuyendo de toda compañía, se le llama ermitaño. ¿Alguien puede criticar esa decisión?
La soledad, desde donde se la analice, tiene sus matices. Si pudiésemos incursionar en la vida de ricos y famosos, nos sorprendería saber de lo solos que están; ni el poder ni el dinero alcanzan para llenar sus espacios vacíos.
¡Cuántas veces nos sentimos solos entre una multitud!
El hombre, aunque no lo manifieste, está buscando la soledad para refugiarse en ella.
Analicemos: el changuito, solo con su majada, vive en la soledad de los valles. Sabemos, acaso, si es infeliz por estar alejado del ruido de las grandes urbes?
Cuando estamos en soledad, tenemos la oportunidad única de calmar nuestros agobios.
Pero el hombre, le tiene miedo al silencio, porque temen enfrentarse a su propia conciencia.
Los grandes líderes de todos los tiempos supieron cultivar el silencio, la reflexión, estando en soledad.
Porque soledad no es la de los picos nevados, ni la de la infinita y dilatada pampa. A la soledad la podemos encontrar dentro nuestro, haciendo un paréntesis en la rutina cotidiana.
Desde el momento que elegimos estar en soledad, la conciencia nos hace ver nuestra vida, las cosas que hacemos mal y nos perjudican.
Porque soledad no es peso, es alivio: no es tortura, es PAZ.

Mercedes B.